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Juego mental

Rutina pre-golpe: qué hacer antes de cada tiro

Publicado el 14 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

Terreno abierto de práctica en un club de golf
Foto: W.carter · CC0 · Fuente: Wikimedia Commons

En el range pegas veinte bolas seguidas con el mismo palo al mismo objetivo y todo fluye. En la cancha tienes un solo intento, un bunker a la derecha, el grupo de atrás mirando y un compañero comentando el viento. El swing es el mismo; lo que cambió es todo lo que pasa en los treinta segundos anteriores. Una rutina pre-golpe no es una superstición de profesional: es la forma de que esos segundos sean iguales cada vez, para que el swing no tenga que adaptarse a una cabeza distinta en cada tiro.

Qué es una rutina y qué no es

Una rutina pre-golpe es una secuencia fija de pasos que haces antes de cada tiro, en el mismo orden y más o menos con la misma duración. Tiene dos partes: una de pensar, donde decides qué golpe vas a jugar, y una de hacer, donde ejecutas sin volver a decidir. No es una lista de pensamientos técnicos sobre el swing, ni tres swings de práctica nerviosos, ni quedarse parado sobre la bola esperando sentirse seguro. La rutina sirve justamente para que la confianza no dependa de cómo te sientes en ese momento.

La parte de pensar: detrás de la bola

Todo lo que requiere análisis se hace detrás de la bola, antes de pararte a pegar. Mira el lie, la distancia, el viento, dónde está el peligro y dónde está el lado seguro para fallar. Con eso eliges el palo y el tipo de golpe. Luego elige un objetivo concreto y pequeño: no el fairway, sino un árbol, una mancha de pasto más oscuro o el borde de un bunker. Un objetivo amplio produce un swing difuso; uno preciso le da al cuerpo algo específico hacia donde moverse.

Una regla útil para esta etapa: si al llegar a la bola todavía dudas entre dos palos, vuelve atrás. La duda no desaparece en el backswing, y un golpe indeciso casi siempre sale peor que el palo equivocado jugado con convicción.

El swing de práctica con intención

El swing de práctica no es para soltar los hombros. Sirve para ensayar el golpe que vas a jugar: si es un pitch corto, un swing corto; si es un golpe bajo bajo el viento, un swing con final más corto. Uno es suficiente, dos como máximo. Hazlo mirando el objetivo o imaginando el vuelo de la bola. Si en el swing de práctica te descubres pensando en cinco correcciones técnicas, esa conversación le pertenece al range, no a la cancha.

La parte de hacer: alineación y compromiso

Desde detrás de la bola, traza una línea imaginaria hasta el objetivo y elige un punto intermedio sobre esa línea, a uno o dos metros delante de la bola: una hoja, una marca en el pasto. Es mucho más fácil alinear la cara del palo con algo que está cerca que con un objetivo a ciento cincuenta metros. Pon primero la cara del palo apuntando a ese punto y después arma los pies y los hombros en paralelo. Mira el objetivo una o dos veces, siempre la misma cantidad, y pega. Desde el momento en que te paras sobre la bola ya no se decide nada.

Una rutina de ejemplo para copiar

  • Detrás de la bola: lie, distancia, viento y lado seguro para fallar.
  • Elegir palo, tipo de golpe y un objetivo pequeño y concreto.
  • Un swing de práctica que ensaye ese golpe específico.
  • Elegir un punto intermedio sobre la línea, cerca de la bola.
  • Cara del palo al punto intermedio, luego pies y hombros.
  • Mirar el objetivo la misma cantidad de veces que siempre y pegar.

Rutina y ritmo de juego no están peleados

Una rutina bien hecha es corta. La Regla 5.6 recomienda que un jugador ejecute su golpe en no más de 40 segundos una vez que le toca y puede jugar sin interferencias, y una rutina como la de arriba cabe de sobra en ese tiempo. Lo que atrasa a un grupo no es la rutina, sino llegar a la bola sin haber pensado nada: calcular la distancia recién ahí, ir al carro a buscar otro palo, conversar la jugada. Adelanta la parte de pensar mientras caminas hacia tu bola o esperas que otros jueguen, y guarda para tu turno solo la parte de hacer.

Cómo instalarla sin que se sienta forzada

La rutina no se aprende en la cancha, se aprende en el range. En lugar de pegar un canasto entero con el mismo palo al mismo objetivo, reserva la última parte de cada sesión para jugar un hoyo imaginario: driver a un objetivo, luego un hierro a otro, luego un wedge, cambiando de objetivo en cada bola y haciendo la rutina completa cada vez. Al principio se siente lento. Después de algunas sesiones deja de ser algo que haces y pasa a ser la forma en que empiezas cada golpe, que es exactamente lo que necesitas cuando el primer tee está lleno de gente mirando.

Un último punto: si algo te interrumpe a mitad de la rutina, como un grito desde otro hoyo o un celular, no pegues igual. Retrocede y empieza desde el principio. Esa costumbre, más que cualquier otra, es la que separa una rutina de verdad de un hábito que se abandona en el primer golpe incómodo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe durar una rutina pre-golpe?

Lo importante es que dure siempre lo mismo. La Regla 5.6 recomienda jugar en no más de 40 segundos cuando es tu turno, y una rutina bien armada cabe con holgura en ese tiempo si analizas el golpe mientras caminas hacia la bola.

¿Cuántos swings de práctica hay que hacer antes de pegar?

Uno, dos como máximo, y que ensayen el golpe específico que vas a jugar. Más swings de práctica no agregan información y suelen aumentar la tensión.

¿Qué hago si me interrumpen durante la rutina?

Retrocede y empieza la rutina desde el principio. Pegar igual después de una interrupción es una de las causas más comunes de un mal golpe que parecía controlado.

Guía editorial de Golferos: no publicamos datos de clubes concretos (precios, hoyos, acceso o contacto) sin verificarlos directamente con el club. Si algo aquí quedó desactualizado, escríbenos y lo corregimos.

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