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Técnica

Putts cortos: cómo dejar de fallar desde un metro

Publicado el 16 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

Terreno abierto de práctica en un club de golf
Foto: W.carter · CC0 · Fuente: Wikimedia Commons

Hiciste lo difícil. Un putt largo desde el fondo del green, bien leído, que se detiene a un metro del hoyo. Te acercas casi sin pensar, pegas y la bola rodea el borde y se queda afuera. Tres putts. Lo peor no es el golpe perdido, sino lo que te llevas al tee siguiente. El putt corto es el golpe con menos margen técnico del golf y el que más depende de decisiones que se toman antes de pegar. Por eso tiene arreglo.

Por qué se falla: casi nunca es la lectura

Desde un metro, la mayoría de los putts en un green normal tienen muy poca caída. Cuando se fallan, la explicación de camino al carro suele ser que se leyó mal, pero lo más frecuente es otra cosa: la cara del putter no estaba mirando la línea en el impacto, o el golpe desaceleró. En distancias largas la velocidad es el problema principal. En distancias cortas, lo es la dirección de salida, y esa dirección la decide sobre todo hacia dónde apunta la cara.

Decide la velocidad antes que la línea

Hay dos formas de embocar un putt corto: a morir en el borde, dejando que la caída actúe, o firme, jugando casi recto al centro del hoyo. Desde cerca, el putt firme perdona más. Una bola que llega con algo de velocidad se desvía menos por las imperfecciones del green alrededor del hoyo, que es justo la zona más pisada. La idea es que, si no entra, quede un palmo más allá del hoyo, no que salga disparada.

Lo que no funciona es decidirlo sobre la bola. Si te paras con la duda de si pegarla firme o suave, el cuerpo elige a mitad del golpe, y eso casi siempre termina en una desaceleración. Define la velocidad y el punto de entrada detrás de la bola, y una vez que te pones en posición ya no se discute.

El error que produce el miedo: desacelerar

Un putt corto con un backswing largo obliga a frenar el putter en la bajada para no pasarse. Ese frenazo abre o cierra la cara de manera impredecible. La solución es un backswing corto y un golpe que acelera suavemente a través de la bola, con el final igual o un poco más largo que la ida. Si sientes que te pegas a la bola con un toque, tu backswing es demasiado largo para esa distancia.

El otro hábito que alimenta el error es mirar el hoyo antes de tiempo. Querer ver entrar la bola hace que los hombros giren durante el golpe y arrastren la cara. Un truco sencillo es quedarse mirando el punto donde estaba la bola hasta escucharla caer, o hasta que ya haya recorrido medio camino.

Cómo practicarlos para que sirva

Pegar veinte putts cortos seguidos desde el mismo lugar no entrena lo que pasa en la cancha, donde cada putt es único y tiene consecuencia. Estos ejercicios se acercan más a esa situación:

  • La puerta. Clava dos tees a los lados de la bola, apenas más separados que la cabeza del putter, y otros dos un poco más adelante, apenas más anchos que la bola. Si el putter o la bola los tocan, la cara o el camino no están bien.
  • La escalera con consecuencia. Coloca bolas a medio metro, un metro y metro y medio del hoyo. Tienes que embocar las tres seguidas; si fallas una, vuelves a empezar desde la primera. La presión de no querer empezar de nuevo es la parte útil del ejercicio.
  • Una sola bola, rutina completa. Al final de cada sesión, juega cinco putts cortos desde lugares distintos, cada uno con tu rutina entera, como si fuera el último hoyo de un torneo.

En la ronda: rutina corta y sin concesiones propias

Muchos jugadores se acostumbran a que en las rondas entre amigos se regalen los putts cortos, y luego en un torneo por golpes descubren que no han embocado uno de un metro en semanas. En stroke play hay que terminar cada hoyo embocando; solo en match play el rival puede conceder un putt. Si juegas torneos de tu club, emboca todos tus putts también en las rondas informales.

La rutina para el putt corto debe ser breve e idéntica siempre: mirar la línea desde atrás, decidir velocidad y punto de entrada, un ensayo, ponerse y pegar sin demora. Quedarse mucho tiempo sobre la bola solo le da espacio a la duda.

Cuando ya no es técnica: los yips

Algunos golfistas desarrollan un movimiento involuntario en las manos justo antes o durante el impacto en putts cortos, un tirón que aparece aunque el golpe de práctica salga perfecto. Se conoce como yips, afecta a jugadores de todos los niveles y no se arregla solo con más horas de práctica, que a veces lo empeoran.

Lo que suele ayudar es cambiar la sensación del golpe para que el cerebro no reconozca el patrón: probar un grip con la mano izquierda abajo para diestros, un grip tipo garra, o un putter con otro peso o largo. Si nada de eso funciona, conviene trabajarlo con un profesional que conozca el problema en lugar de pelearlo en solitario.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor pegar el putt corto firme o a morir en el hoyo?

Desde cerca, firme suele perdonar más, porque la bola se desvía menos por las irregularidades alrededor del hoyo. Firme no es fuerte: la referencia es que, si no entra, quede un palmo más allá.

¿Por qué fallo más putts cortos cuando estoy jugando bien?

Porque aparece la tensión de no querer desperdiciar el trabajo previo, y la tensión se traduce en un backswing irregular y en desacelerar. Una rutina corta e idéntica en todos los putts reduce ese efecto.

¿Se puede dar por embocado un putt corto en un torneo?

En stroke play no: cada hoyo termina cuando la bola entra. En match play, en cambio, el rival puede conceder el putt y ya no es necesario jugarlo.

Guía editorial de Golferos: no publicamos datos de clubes concretos (precios, hoyos, acceso o contacto) sin verificarlos directamente con el club. Si algo aquí quedó desactualizado, escríbenos y lo corregimos.

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