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Salud

Espalda, codo y muñeca: las lesiones que sacan al golfista de la cancha

Publicado el 12 de agosto de 2026 · 7 min de lectura

Golfista ejecutando su swing desde el tee
Foto: Wolfblur · CC0 · Fuente: Wikimedia Commons

El golf tiene fama de deporte sin riesgo físico, y esa fama es exactamente el problema. Nadie hace elongación antes de un partido de golf porque nadie cree que la necesite. Después, alrededor de los cuarenta y cinco, aparece un dolor lumbar que no se va, o un codo que molesta al agarrar la taza en la mañana. Ninguno de los dos llegó por un golpe: llegaron por diez mil.

Tres zonas concentran casi todo

Las molestias del golfista amateur se reparten de forma muy predecible. La zona lumbar encabeza la lista por lejos, seguida del codo y de la muñeca de la mano que lidera el swing. En los tres casos el mecanismo es el mismo: repetición de un gesto asimétrico sin la movilidad o la fuerza para sostenerlo.

Es importante entender la asimetría. Un golfista diestro rota cientos de veces hacia la izquierda y prácticamente nunca hacia la derecha con la misma intensidad. Con los años eso construye un cuerpo desbalanceado, y el desbalance es el terreno donde crecen las lesiones por sobreuso.

La movilidad que falta casi siempre

Hay un patrón que se repite en casi todos los golfistas con dolor lumbar: caderas rígidas y columna torácica rígida. Cuando esas dos zonas no rotan, la lumbar hace el trabajo de las tres. Es una articulación pensada para estabilidad, no para rotación, y responde a esa exigencia inflamándose.

  • Rotación de cadera: si no podés girar cómodamente sentado, tu swing lo va a compensar arriba
  • Movilidad torácica: la parte alta de la espalda es la que debería girar en el backswing
  • Estabilidad de core: no abdominales para verse bien, sino capacidad de resistir rotación
  • Fuerza de antebrazo y agarre, que protege codo y muñeca del trabajo repetido

El factor chileno: frío, humedad y temporada corta

En buena parte del país el golf es estacional de hecho aunque no de derecho. En el sur la lluvia corta la temporada; en la zona central el invierno reduce la frecuencia a una ronda cada tanto. Eso genera un patrón de riesgo específico: meses de inactividad seguidos de una primavera en que se juega tres veces por semana.

La mayoría de las lesiones de sobreuso que vemos aparecen en ese salto, no en el pico de la temporada. El cuerpo tolera volumen alto si llegó gradualmente; lo que no tolera es pasar de cero a mucho en tres semanas. Si volvés en septiembre después de un invierno sin jugar, subí el volumen progresivamente aunque te sientas bien las primeras rondas.

Lo mínimo que vale la pena hacer

No hace falta un programa de gimnasio para reducir la mayor parte del riesgo. Diez minutos de movimiento antes de jugar, subir el volumen de forma gradual al inicio de temporada, y trabajar movilidad de cadera y torácica un par de veces por semana cubren la mayoría de los casos.

Y una cosa más, poco popular: si el dolor lleva semanas, la solución no es un palo nuevo ni un grip distinto. Es una evaluación. El golf es un deporte que se puede jugar hasta muy mayor, y la gente que lo logra no es la que nunca tuvo molestias, sino la que las atendió cuando todavía eran pequeñas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué duele la espalda baja si el golf no tiene impacto?

Porque el swing es un movimiento de rotación rápida y asimétrica que se repite cientos de veces siempre hacia el mismo lado. Si la cadera y la columna torácica no rotan bien, la zona lumbar compensa esa falta de movilidad y termina absorbiendo una torsión para la que no está diseñada. El dolor aparece en la lumbar, pero la causa suele estar arriba o abajo de ella.

¿El codo de golfista se cura solo?

A veces mejora con reposo, pero vuelve si no cambiás lo que lo produjo. Suele originarse en golpear el suelo antes que la bola de forma repetida, en un grip demasiado fuerte, o en pasar de cero a mucho volumen de golpes en poco tiempo. Descansar sin corregir la causa es aplazar el problema hasta la próxima temporada.

¿Cuánto tiempo de calentamiento es suficiente?

Diez minutos bien usados cambian bastante. Lo importante es que sea movimiento, no elongación estática sostenida: rotaciones de tronco, swings progresivos empezando con un wedge a media velocidad, y algunos golpes antes del primer tee. Llegar justo, sacar el driver y pegar a máxima velocidad en frío es el escenario donde ocurren la mayoría de los tirones.

¿Debo dejar de jugar si me duele?

Un dolor que aparece durante el swing y desaparece al terminar suele ser manejable con ajustes. Un dolor que sigue al día siguiente, que despierta en la noche o que aparece en gestos cotidianos, ya no es fatiga y conviene evaluarlo. Seguir jugando con esa segunda categoría de dolor es cómo un problema de semanas se convierte en uno de meses.

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