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Análisis

Majors ganados por sudamericanos: historia y legado

Publicado el 19 de septiembre de 2026 · 9 min de lectura

Público siguiendo un torneo de golf
Foto: David E. Lucas · Public Domain Mark 1.0 · Fuente: Wikimedia Commons

Solo tres sudamericanos han ganado un major en la historia del golf profesional. Cada victoria fue excepcional no solo por la magnitud del torneo, sino por lo que significó para sus países y para demostrar que el golf competitivo de élite no es exclusivo de Estados Unidos y Europa. Entender estas historias es entender cómo el golf se globaliza desde el talento individual.

Roberto De Vicenzo: el pionero que abrió la puerta

Roberto De Vicenzo nació en Buenos Aires en 1923 y fue desde joven un jugador de talento excepcional. Su trayectoria en el golf europeo y mundial fue larga, pero su mayor logro llegó tardío: ganó el Campeonato Abierto Británico (British Open) en 1967, a los 44 años, en Royal Liverpool. Fue la primera y única victoria de un sudamericano en un major hasta 1982, es decir, una sequía de 15 años después de su triunfo.

Lo que hizo especial su victoria no fue solo el título, sino el contexto. En los años 60, el golf profesional de élite era casi monopolio anglosajón. Ver a un jugador argentino ganar uno de los cuatro majors fue revolucionario para Sudamérica. De Vicenzo no solo triunfó en golf, sino en una competencia que simbolizaba la supremacía de ciertos países en el deporte. Su nombre apareció en titulares internacionales. En Argentina, su victoria fue noticia de primera página.

Además de su major, De Vicenzo ganó más de 230 torneos en su carrera y compitió en catorce Copas Ryder. Su legado trasciende números: demostró que el talento no tiene frontera geográfica. Para Chile, para Uruguay, para Colombia, su victoria fue una prueba de que era posible competir al más alto nivel internacional. De Vicenzo murió en 1999, pero su nombre permanece en los registros históricos de los majors como símbolo de la globalización del golf.

La brecha de 40 años: por qué pasó tanto tiempo entre majors

Después de De Vicenzo, pasaron cuatro décadas sin que otro sudamericano ganara un major. Esa brecha no fue accidental; reflejaba realidades del golf profesional en la región. Sudamérica no tenía academias de golf como las de Estados Unidos. El acceso a campos de práctica de alto nivel era limitado. Los torneos principales del circuito internacional eran caros de acceder y los patrocinios para viajes no abundaban. Mientras tanto, el golf profesional en países como Australia, Japón y Corea del Sur crecía exponencialmente.

Hubo jugadores buenos en las décadas de 1970, 1980 y 1990 que compitieron internacionalmente, pero ninguno llegó a ganar un major. El golf sudamericano existía, pero dentro de una burbuja. Los mejores jugadores de la región tendían a competir en circuitos más cercanos o en Europa, sin llegar al nivel de competencia de los majors regularmente. También influyó que De Vicenzo fuera visto como un caso aislado, casi único, sin que sus éxitos generaran estructuras sistémicas para desarrollar futuras generaciones competitivas a ese nivel.

Ángel Cabrera: el regreso sudamericano a los majors

Ángel Cabrera nació en Córdoba, Argentina, en 1969. Comenzó a jugar golf en campos locales sin infraestructura de élite mundial, pero con dedicación y talento natural desarrolló su swing. Competidor de temperamento firme, Cabrera ascendió lentamente en el ranking mundial durante los años 90 y 2000. En 2007, a los 37 años, ganó el US Open en Oakmont Country Club en Pensilvania. Fue su primer major después de casi 40 años de sequía sudamericana.

Dos años después, en 2009, Cabrera ganó el Masters Tournament en Augusta, Georgia. Esa segunda victoria fue aún más significativa simbólicamente. El Masters es el torneo más tradicional del golf mundial, jugado en el mismo campo desde 1934. Ganar en Augusta representaba la mayor confirmación posible de que un jugador sudamericano podía competir contra los mejores del mundo sin asteriscos ni asteriscos regionales. Cabrera fue el primer (y hasta hoy, único) jugador de Sudamérica en ganar el green jacket del Masters.

Lo notable de Cabrera es que su trayectoria fue consistente después de esos majors. Continuó compitiendo en el PGA Tour y circuitos internacionales, acumulando ingresos y reconocimiento que demostraban que sus majors no fueron accidentes, sino fruto de una carrera competitiva legítima. Su perfil bajó después de 2010, pero sus dos títulos permanecen como parte del patrimonio del golf sudamericano. Cabrera no solo ganó; consolidó.

El impacto en el golf sudamericano después de Cabrera

Después de Cabrera (desde 2009 hasta hoy), ningún otro sudamericano ha ganado un major. Esa es la realidad, sin espacio para optimismo no fundamentado. Sin embargo, la presencia de Cabrera en los majors tuvo un efecto tangible en Argentina, Chile y el resto de la región. El golf dejó de ser visto únicamente como deporte de élite sin salida profesional; las familias comenzaron a considerar carreras en golf como posibilidad real. Se crearon más academias. Algunos torneos regionales ganaron visibilidad.

En Chile específicamente, Cabrera mostró a nuevas generaciones que la región podía producir competidores de nivel mundial. Jugadores como Felipe Aguilar, Gonzalo Fernández-Castaño (español, pero competidor frecuente en circuitos sudamericanos) y otros ganaron visibilidad internacional. No ganaron majors, pero su presencia en tours internacionales fue facilitada por el precedente que Cabrera estableció. La Federación Chilena de Golf tiene 52 clubes afiliados, pero el interés en la formación competitiva de alto nivel se aceleró después de 2007-2009.

Por qué es difícil que otro sudamericano gane un major

Ganar un major no es solo talento: es talento más acceso más sistemas plus suerte. Sudamérica ha producido talento, pero la infraestructura competitiva sigue siendo desigual comparada con Estados Unidos, Europa y Asia. Un jugador chileno o argentino que quiera competir al nivel de los majors necesita viajar constantemente, lo cual implica costo. Necesita acceso a campos de entrenamiento de élite. Necesita competir regularmente en torneos internacionales con buenas probabilidades de ranking, lo que nuevamente es caro.

Además, la competencia global en golf es más feroz que nunca. Hay jugadores de India, de Tailandia, de Corea con acceso a infraestructura comparable o superior. Los majors tienen campos cada vez más difíciles. No es imposible, pero la ecuación es más exigente. De Vicenzo lo logró en un contexto diferente. Cabrera tuvo un timing exacto. Para que otro sudamericano gane en las próximas décadas, necesitará una confluencia de factores: talento nativo, acceso a recursos, competencia consistente en circuitos internacionales y un elemento de suerte en el momento justo.

  • Roberto De Vicenzo (1967, British Open): único sudamericano en ganar un major durante 40 años.
  • Ángel Cabrera (2007 US Open, 2009 Masters): consolidó la presencia sudamericana en majors después de De Vicenzo.
  • Ningún sudamericano ha ganado un major desde 2009 hasta hoy, a pesar de jugadores de nivel internacional.
  • El acceso a recursos, infraestructura y competencia internacional sigue siendo desigual versus países desarrollados en golf.
  • El legado de De Vicenzo y Cabrera abrió camino para que otros jugadores sudamericanos compitieran en circuitos globales.

Qué significó para Argentina y Sudamérica en términos de identidad

Tanto De Vicenzo como Cabrera fueron más allá del golf. Ganaron en momentos en que Sudamérica buscaba reconocimiento internacional en áreas donde no era tradicional. El golf es un deporte caro, asociado con la clase alta. Que jugadores de la región ganaran majors fue una declaración de que el talento sudamericano podía competir en cualquier arena, incluso en espacios que parecían monopolizados por otros. En cierto sentido, fue una victoria de dignidad competitiva.

Para Argentina, ambas victorias fueron enormes. Un país con tradición de éxito en fútbol y boxeo vio cómo también podía producir campeones mundiales en golf. Eso reforzó la idea de que la excelencia no tiene un campo específico, sino que depende del talento individual. Para Chile, De Vicenzo y Cabrera fueron referencias distantes pero inspiradoras. No fueron jugadores chilenos, pero eran sudamericanos que demostraban lo que era posible a nivel mundial.

El futuro: hacia un próximo major sudamericano

¿Habrá otro major ganado por un sudamericano en los próximos 10 o 15 años? La pregunta es legítima. Las probabilidades no son altas estadísticamente, pero tampoco son imposibles. Lo que de Vicenzo hizo fue singular; lo que Cabrera consolidó fue un modelo replicable. Si las condiciones de acceso a entrenamiento competitivo mejoran en la región, si el golf profesional gana patrocinios locales robustos, y si aparece el talento correcto en el momento correcto, es teóricamente posible.

Hoy circulan nombres de jugadores chilenos, argentinos y colombianos que compiten en circuitos internacionales. Algunos estan en el PGA Tour o tours europeos de relieve. Ninguno ha llegado aún a las primeras posiciones en rankings mundiales de forma consistente, que es el umbral real para ser favorito en un major. Pero la historia enseña que los majors a veces los ganan jugadores que no eran vistos como favoritos. Cabrera no era favorito en Oakmont ni en Augusta cuando llegó. Ganó porque jugó mejor en esos dos días específicos.

Lo que importa ahora es que el camino de De Vicenzo y Cabrera existe documentado. No es teoría; es precedente. Otros jugadores sudamericanos saben que es posible porque ya ocurrió dos veces. Eso cambia la psicología de la competencia. Además, el golf global ahora ofrece más circuitos, más oportunidades de ranking, más visibilidad. Una nueva generación de sudamericanos crece con modelos de éxito que De Vicenzo no tuvo. El próximo major puede venir de donde no se espera. El golf, al final, lo decide quien golpea mejor la pelota ese día.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos majors ha ganado un sudamericano?

Tres jugadores sudamericanos han ganado majors en total: Roberto De Vicenzo (Argentina, 1 major), Sergio García (aunque nacido en España, juega desde la perspectiva europea) y Marcelo Cerrado no alcanzó un major, pero Ángel Cabrera (Argentina) ganó 2 majors. En realidad, son dos argentinos los únicos sudamericanos con majors confirmados en el golf profesional de élite.

¿Qué importancia tuvo el major de Roberto De Vicenzo en 1967?

De Vicenzo ganó el Campeonato Abierto Británico (British Open) ese año a los 44 años, convirtiéndose en el primer sudamericano en ganar un major. Su victoria fue un quiebre global: demostró que un golfista de la región podía competir al más alto nivel y ganó reconocimiento mundial. Para Argentina y Sudamérica fue un hito que abrió puertas para futuras generaciones.

¿Cuáles fueron los majors de Ángel Cabrera?

Ángel Cabrera ganó el US Open en 2007 y el Masters Tournament en 2009. Ambas victorias fueron decisivas en campos de élite mundial. Su éxito en Augusta demostró que un jugador argentino podía dominar el torneo más tradicional del golf. Cabrera consolidó el legado De Vicenzo y llevó el golf sudamericano a un nuevo nivel de consistencia.

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